miércoles, 28 de noviembre de 2007

Carlos Pizarro cruzado por un rayo en la nueva novela de Carlos Fuentes

Un pasajero (en la nueva novela de Carlos Fuentes) habla en primera persona de su encuentro visual con un hombre carismático (Carlos Pizarro, líder del M-19) que está rodeado de guardaespaldas que no disimulan su condición de guardianes. Su observación lenta de ese hombre al que le descubre "un perfil de santo" y al que, con la mente, le dice cosas como: "¿No ves lo indefenso que estás? Pobrecito de ti (...) tan melancólico, tan desamparado (...) Sigue. Debes seguir, quien quiera que seas, como sea que te llames. No te detengas. No me preguntas por qué, pero yo sé que te necesitamos. Todos te necesitamos". El narrador, en un tono poético, habla del despegue, del paso sobre la sabana, de los otros pasajeros, de la bella señora que iba sentada muy cerca, en el instante en que "todo lo que (Pizarro) traía desnudo fue cruzado por un rayo. (...) "Le dieron en sus talones, su cabeza, su cuello, sus manos. Todo lo que tenía para mostrarle al mundo, para que el mundo lo amara, aunque el mundo lo matara".".

¿Jaque mate a Putin?

Escribe Eduardo “Tato” Pavlovsky:
Es bueno siempre recordar las reflexiones de Edward Said: la función primordial del intelectual es su función crítica. Y también las del psiquiatra español Castilla del Pino, cuando dice que la sociedad que ha formado con sus universidades a los intelectuales merece y necesita que éstos opinen sobre la sociedad que los formó. Es su necesaria retribución.
Por eso es tan reconfortante enterarse de la actitud del ex campeón mundial de ajedrez, Garry Kasparov, que fue detenido cuando participaba en una reunión opositora contra el gobierno de Vladimir Putin. Para Kasparov, sin la complementariedad del ajedrez y la política, la existencia “carece de sentido”.
Entre nosotros, cuando un intelectual asume una función en el gobierno pierde inmediatamente su función crítica y sus artículos se convierten en una suerte de barroco ininteligible, donde lo barroco tiende a diluir toda función crítica. Muchos son los ejemplos que tuvimos y seguimos teniendo. Basta con leerlos detenidamente.
Kasparov, en su libro La vida es un juego de ajedrez, parece sugerir que haber sido campeón del mundo de ajedrez no lo exime de tener opiniones políticas. Su rival Karpov, por el contrario, representaba al hombre del sistema. Su frialdad y distancia de todo comentario crítico parecía el ideal del ajedrecista soviético.
En Latinoamérica, ser un profesional es aceptar que uno es un privilegiado –se ha alimentado suficientemente bien como para poder pensar– frente a una mayoría que mal alimentada ha tenido lesiones neurológicas irreparables para poder educarse. Esa minoría privilegiada tiene entonces la obligación de pensar sobre la sociedad que los formó.
Un día, un dramaturgo de mucho prestigio me dijo que él escribía teatro y que no le interesaba incluir la política en el teatro. Que lo político lo leía en los diarios. Creo que no se trata de hacer política en el escenario. Sólo se trata de alguna vez opinar o escribir artículos sobre temas candentes en nuestra sociedad: la miseria, la indigencia, la exclusión, la redistribución de la riqueza, la corrupción, etc. Esos fenómenos no son teatrales. Pero este dramaturgo prestigioso jamás dio una opinión personal, ni firmó alguna vez una solicitada que lo comprometiera en este momento latinoamericano tan importante. Allí son neutrales. Vergonzosamente neutrales.
Inatacables. Pero hay una sordidez que acompaña su silencio cómplice.
Kasparov es uno de los más fuertes opositores políticos de Vladimir Putin. Es fundador de un partido, La Otra Rusia, donde fue elegido candidato para las elecciones de marzo del año que viene. Advierte que Putin es un corruptor y que no tiene nada que proponer a la sociedad rusa.
El partido del Kremlin, por supuesto, tiene una mayoría abrumadora sobre la oposición. El ex jerarca de la KGB es un zorro habilísimo. Eso nadie lo niega. Dice Kasparov que lo más importante que hizo Putin fue multiplicar los capitales de los millonarios rusos a costa del pueblo ruso.
Recordemos que Kasparov fue campeón del mundo entre 1985 y 2000. En el 2005 se retiró del ajedrez y fundó su primer movimiento político: el Frente Ruso Unificado.
Yo creo que la actitud de Kasparov no se mide por el resultado de una elección sino porque su inclusión política convierte el acto político en un acontecimiento, algo que pasa por fuera de la representación, una verdadera micropolítica de la resistencia. Por los bordes, pero también fuente formadora de subjetividad. No permanecer callados frente a cualquier tipo de injusticia. Eso es importante. Combatir el silencio cómplice de los intelectuales. Allí el gran campeón de ajedrez se convierte en modelo ético.
Como dice Deleuze en una contestación a Toni Negri: todos los días tenemos que inventar un acontecimiento, crear burbujas de incomunicación. Hacer siempre algo impredecible, intempestivo. Algo que nos sumerja en la alegría de la potencia. Algo que nos dé sentido frente a un mundo que nos ha robado todo. También el sentido. Pero no lo lograrán, dice el filósofo francés.
Kasparov y su aventura política es un ejemplo de dignidad, pero también de una imaginación radical como potencia de invención. Después de leer el extraordinario libro sobre Stalingrado de Anthony Beevor, diría que Kasparov parece descender de ese pueblo que nunca dejó de combatir, y que fue inventor de tácticas que derrotaron al poderoso VI ejército alemán. Su general Paulus dijo un día de 1943: “No se puede combatir con los rusos, todos los días inventan algo nuevo”. De esa generación imbatible parece descender el genio de Bakú, la tierra de Kasparov. Porque los rusos en Stalingrado jugaron al Gran Ajedrez de la Resistencia. Con toda la potencia de invención de un pueblo dispuesto a no rendirse nunca. Nunca jamás. Y allí se ganó la guerra. Con el alma rusa. Ese es el intento del genial ajedrecista.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

F. Fernán-Gómez dixit

El abrazo de la lectura
El libro se abre ante nosotros como se abre de piernas la amante entregada y posesiva. Como abren los brazos para acogernos el amigo y el familiar. En mi prehistoria se abrieron para mí los brazos diminutos, débiles y sucios de los primeros cuentos de calleja. Ya entre ellos se observaban diferencias sociales. Los más baratos cabían en la palma de la mano, su letra era casi ilegible y tenían las mejillas manchadas de tiznones como de carbón o de tinta de escribir palotes, curvas y garrotes. No parecían pensados para que los leyeran los niños, sino las abuelitas, desojándose, al borde de la cuna. En cambio, los más caros, en octavo, se leían con facilidad y tenían letras de oro en la portada. Vinieron después los libros de aventuras. Cuando aún no se ha llegado a la adolescencia, cuando aún no nos han amaestrado y no nos han inyectado en el cerebro la suficiente cantidad de resignación, nos asombra dolorosamente la monotonía de la existencia. ¿Cómo es posible -se pregunta el niño-, haber pasado ocho años padeciendo esta sórdida repitición cotidiana?. Los libros de aventuras, con su mentira piadosa, le abren las puertas de la esperanza. Los libros escondidos. Los libros secretos. Hay que tenerlos debajo de los libros de texto. Leerlos cuando no nos ven nuestros mayores o los profesores, en el colegio. Son libros de aventuras, novelas folletinescas, policiacas. Y muy pocos anos después -no años, meses-, novelas pornográficas. Qué inefable placer me proporcionan esas lecturas. Aldous Huxley dijo: "una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico". Y con esto no intento sugerir a nadie que abandone las orgías. Pero también el libro tiene enemigos entre los de su propia especie. En mi caso personal, fueron los libros de texto del bachillerato. Qué repulsión, qué aversión me inspiraron. Odio al libro, odio a la lectura, odio al conocimiento. Por fortuna, había en Madrid muchísimos puestecillos callejeros en los que vendían a mitad de precio noveluchas de segunda mano, o de tercera o cuarta, sobadas y requetesobadas, noveluchas de aventuras, policiacas y también verdes. Aquellos puestecillos hicieron que se conservara vivo mi amor al libro, que los catedráticos escritores habrían conseguido asesinar. En la guerra de libros -como no puede ocurrir en las guerras de verdad-, ganaron los pobres. Aparecieron después los que algunos consideran enemigos del libro: el cine, la radio, la televisión... son, es cierto, otros medios de difusión de la poesía, y también de la música y de las artes plásticas. Pero, aunque enemigos en cierto aspecto, es dificil que derroten al libro, ni creo que pongan en ello interés, El libro les lleva la ventaja de la corporeidad, de la cercanía. El libro lo tengo, lo poseo, puedo incluso darle achares, no mirarlo, no leerlo y, sin embargo, conservarlo. No es efímero. Puedo también tenerlo en las manos, acariciarle el lomo como a un perro amigo, hojearlo, sobarlo, puedo besar algunos de sus renglones si me han conmovido. Tanto si es un libro lujoso, encuadernado en suave piel, como si es un libro popular, de los que se doblan y se pliegan sumisos para ser leidos en la cama, con los que uno puede acostarse sin muchas dificultades ( ... ) Echo una mirada a la biblioteca. Cuántos libros en ella que ha devorado el olvido. Y cuántos que ya no podré leer. Quiero decirles a esos libros que no leeré nunca, que no se sientan despreciados. Sí sé que no los leeré es porque estoy en esa edad en la que al tiempo se le ve volar como a un gorrión asustado, en la que se nos escapa como agua en un cesto, en la que huye como algunos queridos recuerdos. Pero al decir adiós, que un libro me abra sus brazos y repose sobre mi pecho.

Uno de los grandes


Fernando Fernán-Gómez, el gran actor español (1921-2007), solía decir: las putas son muy baratas para todo lo que dan...

Los ocho de Colombia

Según Scopus, que entre la comunidad científica internacional es reconocido por ser un índice bibliográfico con más de 15.000 artículos, estos investigadores colombianos fueron los que mayor número de publicaciones registraron durante los últimos 10 años y los que más fueron citados por sus colegas en otros trabajos:
Ángela Restrepo
Una rara enfermedad parecida a la tuberculosis, producida por un hongo que afecta solo a América Latina cautivó la atención de esta investigadora que lleva más de 40 años al servicio de la ciencia.
Carlos Arturo Ávila
Este físico e ingeniero eléctrico ha centrado su trabajo desde hace 20 años en el estudio de los componentes fundamentales de la materia, objetivo de la física experimental de altas energías.
Francisco Lopera
Para este neurólogo clínico de la Universidad de Antioquia, el hallazgo de las mutaciones 'paisas' del Alzheimer juvenil, el parkinson y otras enfermedades neuronales constituye su mayor logro. Manuel Elkin Patarroyo
Es uno de los científicos más reconocidos del país por las investigaciones que lo condujeron al desarrollo de la primera vacuna sintética contra la malaria, con una eficacia de entre el 30 y el 50 por ciento, y sus posteriores esfuerzos para el mejoramiento de la misma.
Roberto Pineda
Lograr el reconocimiento de grupos indígenas, cuyo origen es fruto de la reconstrucción cultural tras el 'holocausto del caucho', enorgullece a este antropólogo e historiador, que ha dedicado 30 años al estudio de las comunidades en el Amazonas.
Jairo Quiroga Puello
La obtención y caracterización de sustancias sintéticas que pueden usarse para combatir hongos, tumores, tuberculosis e incluso algunos virus, es el asunto que ocupa los días de este químico orgánico del Grupo de Investigación de Compuestos Heterocíclicos de la Universidad del Valle.
Joseph M. Tohme
Este investigador de origen libanés se ha dedicado a estudiar la diversidad genética de alimentos como el fríjol, yuca, arroz y frutales desde el proyecto de Agro biodiversidad y biotecnología del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Cali.
Jorge Orlando Melo
Es licenciado en filosofía y letras de la Universidad Nacional y tiene estudios de historia latinoamericana de las universidades de Oxford y North Carolina. Sus estudios giran alrededor de la historia colombiana desde la conquista hasta días recientes.

martes, 20 de noviembre de 2007

Sólo son pechos, sólo es un pene

El 5 de septiembre pasado, dos estudiantes que habían decidido pasar el día en un complejo deportivo de Uppsala (a unos 70 km al norte de Estocolmo) fueron invitadas a abandonar la piscina porque no llevaban la parte de arriba del bikini. Ragnhild Karlsson, de 22 años, y Kristin Karlsson, de 21, se indignaron. "Si las mujeres están obligadas a taparse el pecho, no deberían hacer lo mismo los hombres?" Para ellas, la respuesta era evidente, así que ese mismo día, enviaron una carta reclamando el mismo trato para hombres y mujeres. Y poco después, crearon una red de protesta y un blog cuyo lema "Sólo son pechos" ha suscitado numerosos comentarios y más de un titular en medios de comunicación locales y agencias internacionales. Ante el revuelo causado, la portavoz del complejo deportivo, Inger Grotteblad, se apresuró a explicar que hay tres razones por las cuales la gente tiene que tapar su torso en la piscina. "En primer lugar, por una cuestión de seguridad. En segundo lugar, por la higiene. Y lo más importante, para respetar las formas y costumbres existentes." Luego añadió que "el centro tiene usuarios de procedencia muy diversa que hay que respetar" y se mostró dispuesta a iniciar un debate sobre la cuestión. Mientras, en los foros de internet, los más sutiles se preguntan "cuáles son las cuestiones de higiene a las que se refiere la portavoz del complejo". Y otros argumentan que "los hombres deberían poder ir enseñando el pene, porque después de todo "sólo es un pene".

Mirarle la cara al torturador

Lázaro Gladztein estuvo 400 días secuestrado en la ESMA durante la dictadura militar argentina. Ayer fue uno de los últimos testigos del juicio oral contra el torturador Héctor Febres. Como los anteriores, aseguró que Febres se destacaba por su ferocidad. Gladztein se hizo dos preguntas durante su declaración: ¿por qué no dejaron entrar a mi hijo a la sala de audiencias?, ¿por qué no tengo la posibilidad de verle la cara a Febres? Para el sobreviviente de la ESMA ambas cosas eran importantes: que su hijo adolescente lo viera dando testimonio. Y mirarle la cara al torturador treinta años después.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Bellezas de Colombia

Lo que parecía una exposición de gran nivel en el Reino Unido terminó con el retiro de una de las obras del artista Wilson Díaz, que mostraba un video de guerrilleros de las Farc en el que cantan vallenatos. La obra retirada, Los rebeldes del sur, es un video tomado en la zona de distensión, en donde aparecen unos guerrilleros tocando vallenatos, haciendo una especie de coreografía con armas. El hecho de que la exposición se hubiera curado en Colombia con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores, es lo que detona toda la polémica. Algo fuera de lo común Según Charbel Ackermann, quien hizo la investigación sobre el caso en Londres, la curadora de la galería, la señora Mackinnon, afirmó: “No estamos acostumbrados a este tipo de procedimientos. Lo que sucedió fue algo fuera de lo común, no solo porque había una censura implícita sino porque nos empezamos a preocupar sobre si íbamos a poder montar la exposición”. La palabra censura fue la que más se articuló por parte de los artistas nacionales, de los asistentes a la inauguración y de los representantes de la galería. Sin embargo, durante el discurso de inauguración, el representante de la embajada habló bellezas de la Colombia de hoy y afirmó, entre otras cosas, que en nuestro país no existía la censura. Muchos de los asistentes escucharon aquellas palabras y luego fueron a buscar la obra de Wilson Díaz, porque en el plegable que se entregaba a la entrada de la galería aparecía una foto fija a todo color del video de Díaz. Y cuando se enteraban de las causas de su ausencia, obviamente contrastaban ese hecho con las palabras del discurso.

El amor en los tiempos de la crítica

Los regulares resultados en taquilla de 'El amor en los tiempos del cólera' coinciden con las malas críticas que ha recibido la película. The Hollywood Reporter, Variety y The New Yorker, entre otras reconocidas publicaciones, la criticaron por no recoger la magia del libro, por sus deficiencias de guión y por su casting. "El director no pinta con la cámara, no es capaz de capturar la riqueza visual como debería", dijo David Denby en The New Yorker. Y el crítico de About.com dijo: "Una novela sobre amor duradero ha sido convertida... en una pieza exagerada... Es tan mala, que necesitaría a alguien con un premio Nobel en literatura para comprender la amplitud de su desdicha".

En modo alguno

El Consejo de Estado considera que los espectáculos taurinos no atentan contra la integridad de los niños. En su fallo, el Consejo señala que la "lidia de un toro bravo no entraña en modo alguno un acto de violencia" y que "no en todas las clases de dicho espectáculo hay sacrificio del astado o actividades contrarias a la moral o a la salud física de los asistentes". Es el segundo espaldarazo a los taurinos. La Corte Constitucional consideró esta práctica como una "expresión artística" en el 2005.

07, modelo para rearmar

Prototipo de un ‘para’ desmovilizado según María McFarland (la investigadora ha hablado con paramilitares desmovilizados para alcanzar a comprender la magnitud del problema): “Son personas que fueron reclutadas muy jóvenes, a los 16 años en muchos casos, que no tenían muchas oportunidades económicas y que vieron a los paramilitares como a los poderosos: ellos querían ese poder. En el fondo, era una opción laboral. Muchos participaron en masacres y hechos atroces. Algunos tienen problemas psicológicos muy graves, que no ven lo que hicieron como algo malo sino como un asunto de venganza, para proteger a su gente y para eliminar guerrilleros; por tanto, podrían volver a hacerlo. Hay otros que están traumatizados, sobre todo los que fueron reclutados a la fuerza, que más bien son víctimas y que no deberían ser procesados, especialmente los menores de edad. Pero en lo que coinciden muchos es que la desmovilización servirá para limpiarse y empezar de nuevo. Algunos dicen que van a ver cómo les van las cosas como reinsertados: si no funcionan, volverán a los grupos paras".

domingo, 18 de noviembre de 2007

Vicente Verdú dixit

Reglas para la superviviencia de la novela
Muchos suponen que están leyendo literatura cuando, en realidad, prestan su atención a enmascarados guiones de cine, borradores de telefilmes o largos bocadillos de cómic. Paralelamente, así como en la pintura es inconcebible producir sin tener presente la fotografía, la televisión, los videojuegos, el avión, los grafitis o cualquier pantalla, en la narración es torpe seguir como si no existiera publicidad, correo electrónico, chats, cine, YouTube, MySpace o la blogosfera. Quienes en los países donde se han desarrollado las nuevas formas de comunicación continúan redactando novelas a la antigua usanza atienden sólo a los lectores vetustos, incomunicados o burdos. Y también a los que aprecian los libros en cuanto les parecen películas o telefilmes impresos y en donde la escritura cumple la simple función de entretener durante el trayecto en avión o metro.
Nada que ver, pues, con el carácter propio y especial de la escritura literaria, en donde la nueva narración debería caracterizarse por estos diez componentes, al menos:
1. La novela actual -o como quiera llamarse- deberá mostrarse enérgicamente resistente al intento de trasladarla al cine, al telefilme o a la vida o el videojuego: la literatura hoy más que nunca debería alzarse como intransferible porque las historias novelescas al aroma del siglo XIX han sido ya usadas con diferentes métodos de explotación y lo fueron, precisamente, porque no existían entonces los guionistas a granel que actualmente redactan para crear productos audiovisuales. El destino de aquellas novelas fue atender precisamente a una demanda general sin capacidad para vivir otras vidas adicionales que no fueran las servidas por la fantasía de los libros.
2. La fantasía, la intriga -y tanto más cuanto más enrevesada resulta- debe considerase un recurso estereotipado e indicio, a la vez, de no aspirar a mucho más que un sudoku. Cualquier obra literaria actual debe insistir más que nunca en la categoría de su escritura. Es decir, en su habilidad para hacerse indispensable como medio de conocimiento y comunicación peculiar, insustituible en la iluminación y la clase de disfrute que procura. El gusto de la lectura se obtendrá no del artificio argumental, el suspense policiaco, los agentes especiales, los cofres por descerrajar o los misterios divinos, sino de la intensa degustación del texto, sin necesidad de conspiraciones ni extrañas travesías. Los intríngulis de esta literatura son más intríngulis que literatura. Vale para lo que vale y ni una distinción más.
3. No habrá de valerse la obra de ninguna estructura prefabricada mediante la cual el lector será conducido entre añagazas del oficio hasta la apoteosis final, tan propia de las antiguas revistas y la vulgaridad en las prestaciones. La narración literaria consciente de sí no aspirará a apoteosis final alguna tal como el destino tampoco existe en el proyecto vital de ahora, mientras la metafísica se disipa.
Lo que sucede día a día tiene hoy la forma del accidente y el carácter de la inmanencia, posee la belleza de lo instantáneo y la inteligencia de la negligencia. Ha terminado el proceso, la idea de la historia y de su trascendencia. Lo que cuenta es la belleza de la inmediatez, el texto convertido en un gozoso bocado de por sí.
4. La fragmentación de las historias, con sus anotaciones e intervalos mentales, tiende a copiar del blog y de la comunicación fragmentada omnipresente. Una novela contemporánea que no haya asumido esta clase de comunicación se ahogará en su jactancia. La ignorancia del blog y de los mensajes cortos, del discurso corto y cambiante, puede llevar, excepcionalmente, a una obra apreciable pero se tratará de esa clase de valor que encuentran las alhajas y los cuadros escondidos en el polvo de los museos. Una obra viva debe tener en su alma la actuación de su presente porque de otro modo contribuirá a hacer de la literatura la estampa de una dedicación embalsamada. ¿La muerte de la literatura? Sin duda diversos novelistas de hoy perviven gracias al culto funerario del género y al amparo de lectores melancólicos que transpiran alcanfor.
5. El desarrollo pues del libro no obedecerá a un hegemónico hilo argumental sino a una red de experiencias que hiladas, entrecruzadas o en racimo planteen un tutti frutti para el multipolar lector de hoy. Las obras con hilo -o cable- que se lanza pero que se enreda, que da a entender esto pero resulta ser lo otro, que juega, en fin, con el lector, denota no poseer otra cosa mejor de la que vivir y comercia con artículos de feria. Obras de escritores que imitan arrobados a aquellos otros que se ganaban la vida gracias a que sus clientes los leían o los escuchaban leer a la luz de las velas y, en general, no habían salido de la provincia.
6. La novela eminentemente nueva no deberá, desde luego, agarrarte por el cuello y llevarte así, del pescuezo, hasta su final, entre meandros y malabares. Contrariamente a estos modos circenses, la buena novela del XXI considerará la multiplicada sensibilidad del receptor mediático y la interacción. Estimará la belleza eficiente de la forma, la seducción estética y no el uso instrumental o perruno del lenguaje. Es decir, la lectura no será una ansiedad que, entre jadeos y vigilias, buscará cuanto antes la revelación de la última página sino que paladeará cada párrafo a la manera de la slow food.
Lo propio de la literatura excelente será, hoy más que nunca, la belleza y perspicacia de la escritura. Para contar una historia hay ahora abundantes medios, desde el telefilme al vídeo, más eficaces, más plásticos y vistosos. La escritura, sin embargo, es insustituible en cuanto agudiza su ser, emplea las palabras exactas y no la palabra como un andén para llevar la obra a otra versión.
Los novelistas que escriben con la ambición de ser llevados al cine delatan su menosprecio por la escritura. O su incompetencia. Mejor harían con emplearse de cuentacuentos o copys.
7. El cine, la televisión, la realidad virtual pueden presentar escenarios y vicisitudes con mayor riqueza exterior pero la peripecia interior es el juego especial de la escritura y su máxima legitimación. Si la novela, el cuento, el ensayo, el libro, en fin, se justifica todavía sólo alcanza su indiscutible mérito en esta dirección. La dirección propicia para explorar en el interior de uno mismo o del otro hasta la extenuación.
8. ¿Ficción? Si la obra literaria, las fórmulas matemáticas, las piezas musicales son siempre y en todo caso autobiográficas, entonces ¿para qué fingir? Si, como se reconoce, la realidad supera siempre a la ficción, entonces ¿para qué fantasear? El autor habla mucho mejor de lo que conoce personalmente y peor de lo que maquina deliberadamente. La ficción, en fin, pertenece a los tiempos anteriores al capitalismo de ficción. Si la literatura aspira a conocer algo más sobre el mundo y sus enfermos su elección es la directa, precisa y temeraria escritura del yo.
La transmisión de lo personal da sentido, carácter y contenido a la comunicación. No hay comunicación sin comunión, no hay comunión sin comunidad, no hay comunidad sin sinceridad, no hay sinceridad sin volcar lo personal.
9. La voz, en consecuencia, será la de la primera persona del singular. Trato directo entre el autor y el lector, entre las aventuras, las pasiones o los dolores que se comparten en la secuencia del texto.
El estilo en tercera persona es hoy el colmo de la falacia, la hipocresía, la cursilería, el amaneramiento o la vana pretensión de saberlo todo por parte del narrador a la manera insufrible de la voz en off en los años cincuenta del cine. No hay verosimilitud en esa voz que ahora se recibe como el cénit de la impostación, el reverso de la verosimilitud y la frescura. El autor/creador, que se endiosa atribuyendo a sus personajes el don de criaturas que adquieren vida propia, se despeña en su misma metáfora de acartonado Frankenstein.
10. Mejor haría en jugar y reírse de sí mismo porque ahora, toda obra de aire severo, sin humor, carece de un lugar soleado en el mundo de la comunicación. Podría decirse, incluso, que ninguna obra sin humor forma parte de la producción intelectual inteligente puesto que ningún genio en la historia de la humanidad prosperó sin la ironía sobre sí mismo. Los novelistas más serios son a la vez los más tediosos y, como corolario, los peores.
Sin ironía no hay contemporaneidad, sin ironía no existe visión de la iridiscencia del mundo y su variable composición.
Frente a estos diez virtuosos componentes se cometen los correspondientes pecados capitales. La novela -o como quiera que se llame- sin insustituible escritura, sólo con tema, se suicida actualmente por falta de destino. Muchos leen y suponen que están leyendo literatura o incluso un libro cuando, en realidad, prestan su atención a enmascarados guiones de cine, borradores de telefilmes o largos bocadillos de cómic. También, claro está, leen como algo contemporáneo a los sucedáneos del siglo XIX, sin cuestionarse su momificación, bien porque amen la palidez del vintage, abracen el olor a polvo, o bien porque no posean sentido del gusto en general.
El lector, como el consumidor, hoy más que nunca, se encuentra en condiciones de elegir entre una oferta muy personalizada, surtida y extensa. De su elección depende dar vida a los novelistas que escriben como estafermos o no.
La novela puede ser de este modo tanto un asunto de guardarropía, un legado apreciable como fruto histórico, o una literatura donde el autor, todavía vivo y despierto, se desafía para conocerse, conocer y comunicar. Todo ello sin la obispal solemnidad de los novelistas a la violeta que siguen autoestimándose como demiurgos y atribuyen a la literatura una supuesta misión de libertad, de salvación universal y de formidables tontadas por el estilo.
El novelista, como el pintor o el diseñador, como el compositor o el arquitecto, son trabajadores que, como todos los demás, tratan genéricamente de mejorar la vida. Nada de diferencias entre el productor y el creador, el trabajador y el artista. Unos y otros con sus condiciones y habilidades tratan de colocar su mercancía y se interesan por el placer que provocan en el receptor. ¿Gozos divinos? ¿Placeres indecibles? Zarandajas: el placer sólo reconoce la verdad o el sucedáneo, la ficción del placer, sólo distingue entre buenos y malos amantes. Brillantes y opacos escritores, como lúcidos y lelos ebanistas, lozanos y mustios cantautores, actrices o masajistas. -

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Al alcance de un disparo...

"Las paredes, la distancia y el tiempo se redujeron a cero. Parecía irreal. Nunca había tenido lugar un diálogo parecido entre jefes de Estado y de gobierno, que en casi su totalidad representaban países saqueados durante siglos por el coloniaje y el imperialismo. Ningún hecho podía ser más didáctico. El sábado 10 de noviembre de 2007 pasará a la historia de nuestra América como el día de la verdad. El Waterloo ideológico ocurrió cuando el rey de España le preguntó a Chávez de forma abrupta: “¿Por qué no te callas?”. En ese instante todos los corazones de América latina vibraron. El pueblo venezolano, que debe responder sí o no el próximo 2 de diciembre, se estremeció al vivir de nuevo los días gloriosos de Bolívar. Las traiciones y los golpes bajos que recibe diariamente nuestro entrañable hermano no harán cambiar ese sentimiento de su pueblo bolivariano. Al llegar Chávez al aeropuerto de Caracas, procedente de Chile, y escuchar directamente de su boca los planes de mezclarse con las multitudes, como lo ha hecho tantas veces, comprendí con absoluta claridad que, dadas las circunstancias actuales y la victoria ideológica de gran trascendencia obtenida por él, un asesino a sueldo del imperio, un oligarca envilecido por los reflejos que sembró la maquinaria de publicidad imperial, o un perturbado mental podrían poner fin a su vida. Es imposible apartarse de la impresión de que el imperio y la oligarquía se esmeran por conducir a Chávez a un callejón sin salida poniéndolo fácilmente al alcance de un disparo".
Fidel Castro.

El último debate

Los organizadores de la 28ª Bienal de arte de São Paulo, considerada como el mayor acontecimiento de las artes plásticas de América Latina, han decidido provocar para permitir la reflexión. El caso es que la próxima edición de la cita brasileña, que tendrá lugar en octubre de 2008, consistirá en una bienal de arte sin obras de arte. Su directora artística, Ivo Mesquita propuso una celebración en vacío, sin ninguna exposición, y con el edificio construido por el arquitecto Oscar Niemeyer convertido en un espacio para la reflexión. Una provocación que está empezando a despertar la polémica. "La bienal responde a un modelo de exposición del siglo XIX y estamos en el XXI. No creo que este modelo esté agotado, pero necesita una profunda revisión", ha afirmado Mesquita. El pasado viernes explicó que será una especie de cuarentena, ya que la feria durará 42 días. En efecto, no habrá ni una sola obra de arte bajo el ilustre techo de Niemeyer. El segundo pabellón, de 11.313 metros cuadrados, quedará totalmente vacío. El de entrada se convertirá en una inmensa biblioteca donde podrá consultarse la historia de las ediciones anteriores, desde la primera en 1951, así como información sobre las cerca de 200 bienales que se celebran actualmente en el mundo. En la parte baja del edificio se eliminarán las barreras y rampas actuales hasta recuperar el modelo original diseñado por Niemeyer, y ahí podrán realizarse performances u otras acciones efímeras. Será como una gran plaza donde podrá reunirse la gente. La pregunta es: ¿acudirá esa gente a una feria sin obras de arte?
"Estoy proponiendo un debate, es una llamada a la controversia", declaró Mesquita.

martes, 13 de noviembre de 2007

Está permitido censurar y mandar a callar

Los dos autores de la caricatura de los Príncipes de Asturias que provocó el secuestro de la revista satírica "El Jueves", Manel Fontdevila y Guillermo Torres, han acudido al juicio que la Audiencia Nacional celebra contra ellos "con la conciencia tranquila" y además han asegurado que no creen haber hecho "nada malo". Durante la vista, el fiscal Miguel Ángel Carballo ha solicitado para cada uno de los acusados una multa de 6.000 euros. "No tendríamos que estar aquí por esta tontería". Son cosas que volveremos a hacer y que, de hecho, hemos hecho ya", ha asegurado el guionista Manel Fontdevila, que ha añadido que no entienden este juicio y ha dicho que "hasta que no lo entendamos seguiremos como hasta ahora". El dibujante Guillermo Torres ha indicado, por su parte, que no cree que este caso sea un "por qué no te callas judicial", puesto que piensa que "es una cosa bastante más meditada que lo del Rey".
El fiscal de la Audiencia Nacional ha elevado de 3.600 euros a 6.000 euros la multa que solicitaba para cada uno de los dos autores de la caricatura a quienes considera culpables de un delito de injurias al Príncipe Heredero. El Ministerio Público considera acreditado que ambos acusados recibieron del director el encargo de una portada con motivo del anuncio del presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, de otorgar una subvención de 2.500 euros para cada familia con residencia legal en España por cada hijo que nazca. Según el escrito de calificación provisional de la Fiscalía, los dos autores, "actuando de común acuerdo", realizaron una portada en la que aparecen "caricaturizados, desnudos, pero perfectamente identificables" el príncipe Felipe y la princesa Letizia "en una explícita postura sexual". Dicha portada llevaba por titular "¡Se nota que vienen las elecciones, ZP! 2.500 euros por niño" y, acompañando a la citada caricatura, se atribuía al príncipe la expresión: "¿Te das cuenta? si te quedas preñada... ¡Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!". La Fiscalía considera que la ilustración es "claramente denigrante y objetivamente infamante por el dibujo", y además resulta "plenamente atentatoria" contra su "honorabilidad" a causa de las expresiones atribuidas al Príncipe. Y añade que la portada constituye "una deliberada e indebida utilización de su imagen, en evidente y consciente menosprecio a la Corona, a la que se ha causado un notable daño en su prestigio institucional".