Vano intento por cantar en español el mejor verso de Dylan: “The ghost of electricity howls in the bones of her face” (“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su rostro”), periodismo de escritorio, caspa narrativa, literatura para leer en los paraderos, radio pirata & portátil, discos rayados, consejos para llegar a La Nada, comentarios varios, digresiones en orden alfabético, abrazos, besos; el último que salga, que cierre la puerta y apague la luz.
jueves, 23 de agosto de 2012
"Diez cosas que necesita todo modelo de conducta" por John Waters
1. Historia. No podés tener un modelo de conducta de una sola noche. Nadie puede convertirse en modelo en conducta de otros en 24 horas. Ayuda si los conociste cuando eras joven, de modo que crecen o se echan a perder con vos, como Johnny Mathis fue para mí.
2. Sean extremos. Todos mis modelos de conducta deben serlo. Deben ser más valientes de lo que yo fui jamás. Aunque sobrevivir al éxito es duro, no importa si es un éxito masivo como el que tuvo Johnny Mathis. Hoy hay mucha gente que está esforzándose mucho para ser extremos. Para la gente que admiro fue algo natural, y lo convirtieron en arte.
3. Estilo. Podés tener un mal estilo, pero tenés que tener alguno, el que sea. Por eso escribí sobre Rei Kawakubo, quien reinventó la moda para que sea dañada y para que sea todo aquello que esperabas que no fuera cuando comprabas un traje. Y le cuadruplicó el precio. Ese es un truco mágico.
4. Sean alarmantes.Es importante y es diferente de ser escandaloso. Ser alarmante amenaza el núcleo mismo de tu existencia: al principio no sabés qué es lo que te pone tan nervioso. Santa Catalina de Siena bebió pus para Dios. Eso fue importante para mí, porque pensé: tengo que ser ella, no puedo ser un tibio. Si voy a ser católico, que sea de antes de la Reforma.
5. Humor. Es muy importante leer, ser educado, pero nunca entiendo por qué la gente está tan convencida de que sus parejas tienen que ser inteligentes. ¿A qué clase de inteligencia se refieren? No estoy interesado en hablar de literatura en la cama. Me gusta la gente que me hace reír. El humor te consigue un polvo, te ayuda a atravesar la vida. No te van a dar una paliza si podés hacer reír primero a la persona que te tiene que dar la paliza.
6. Sé un alborotador. Todo el arte genera alboroto. ¿Para qué te vas a tomar el trabajo de hacerlo si no vas a sacudir las cosas un poco?
7. Bohemia. La bohemia salvó mi vida. Y por bohemia me refiero a todas la sexualidades mezcladas, y gente que hace lo que hace no para volverse rica sino para liberarse de los suburbios. Los que quieren encajar pero no lo hacen son perdedores. Los bohemios son los que no encajan porque no quieren.
8. Originalidad. Alguien único como Margaret Hamilton, la Bruja Malvada del Oeste, es un modelo de conducta fácil de adoptar. Podría haber entrado en cualquiera de estas categorías: su traje parecía de Comme des Garçons, y cualquiera podría asustar a un chico de esa manera... El problema es que yo quería ser ella. Al llegar a los 65, en cierto modo se ha vuelto realidad.
9. Neurosis. Creo que ayuda ser neurótico. La gente neurótica siempre termina dedicándose a las artes. Si tu hijo encaja bien en el secundario, va a ser un adulto tonto. Todavía me veo con alguna gente con la que fui al colegio, pero a los otros, cuando se me acercan, les digo: “Lo siento, tomé LSD, no te recuerdo”. Funciona, porque de esa manera no se sienten ofendidos personalmente. Es una cuestión de modales.
10. Sean un poco dementes. No es lo mismo que ser neurótico. Podés quedarte en tu casa y ser un neurótico. Pero tenés que salir para volverte demente. Podés ser un poco de ambas cosas, pero ambas tienen que ser gozosas. Siempre que puedas encontrar un momento de placer en tus peores comportamientos, habrá algo por lo que estar agradecido.
lunes, 6 de agosto de 2012
Lo que sé Por Gore Vidal
Estados Unidos fue fundado por los hombres más brillantes del país y no los hemos vuelto a ver desde entonces.
La mitad de los norteamericanos nunca leyó un diario. La mitad nunca votó en las elecciones presidenciales. Esperemos que sea la misma mitad.
Ronald Reagan no sabe bien cuál es la diferencia entre Medici y Gucci. Sabe que Nancy usa uno de los dos.
Kennedy fue uno de los hombres más encantadores que conocí. También uno de los peores presidentes.
En Estados Unidos, si uno quiere una carrera política exitosa, hay un solo tema que nunca debe mencionar: la política.
Un escritor siempre debe escribir verdad, a menos que sea periodista.
Cada vez que alguien me dice: “¿Podés guardar un secreto?”, le respondo: “¿Por qué debería, si vos no podés?”.
Estoy completamente a favor de los azotes, pero sólo entre adultos que lo consientan.
Tener estilo es saber quién sos, qué querés decir y que no te importen los demás.
Un narcisista es un alguien más lindo que vos.
Hasta el despertar de la publicidad norteamericana, a nadie se le había ocurrido nunca en ningún lugar del mundo que un adolescente es un rehén en un mundo adulto y hostil.
¿Celos? Cada vez que un amigo triunfa, algo pequeño muere en mí.
No existen las personas homosexuales o heterosexuales. Sólo hay actos homo u heterosexuales. La mayoría de las personas son una mezcla de impulsos, incluso de actos.
Nunca tengan hijos, sólo nietos.
Cuando la librería inglesa WH Smith decidió no vender mi novela Myra Breckinridge, en 1970, no me importó si alguien no la iba a poder comprar: ya la había leído demasiada gente. Lo que me enojó fue que un puñado de libreros se erigiera en tribunal literario, para lo que no tenían ni competencia ni derecho.
Cuatro años después decidí eliminar todas las malas palabras de mi novela Myra y reemplazarlas con palabras buenas. Pensé y pensé y pensé por un tiempo largo: ¿cuáles son las mejores palabras a mi disposición? Y descubrí que no se me ocurrían mejores que los nombres de los cinco miembros de la Corte Suprema que se habían propuesto limpiar el país de pornografía. Entonces los inserté en lugar de las malas palabras. Por ejemplo: una pija se convirtió en un Eehnquist.
Capote era una ama de casa republicana de Kansas con todos sus prejuicios.
¿El secreto de una vida feliz? Nunca dejen pasar una oportunidad de tener sexo o aparecer en televisión.
No hay un problema humano que no se solucione si la gente simplemente hace lo que le recomiendo.
No nos veo ganando la guerra: nos enemistamos con mil millones de musulmanes.
En la mayoría de los casos, el inquebrantable compromiso norteamericano con la libertad, la democracia y los derechos humanos ha requerido que apoyáramos regímenes que niegan esa libertad, esa democracia y esos derechos humanos a su pueblo.
Reescribo obsesivamente, un borrador detrás de otro, en general hasta llegar al quinto. De alguna manera, no tengo nada que decir, pero mucho que agregar.
Durante los últimos cincuenta años, la fotografía ha sido el arte de los sin talento. Hay fotos más satisfactorias que otras, pero ¿de quién es el mérito? ¿Del que diseñó la cámara? ¿Del dedo en el botón? ¿De la ley de probabilidades?
No hace falta la religión y el castigo eterno para apuntalar la idea de una sociedad justa; la religión sirve sólo para el terror a la muerte.
¿Qué otra cultura podría haber producido algo como Hemingway y no entender el chiste?
En la mediana edad, uno va más a juicio que a la cama.
Andy Warhol es el único genio que he visto con un coeficiente intelectual de 60.
A la decadencia de las sociedades, sigue la decadencia del lenguaje. Las palabras disfrazan la acción, no la revelan: uno libera una ciudad destruyéndola. Las palabras confunden, por eso no extraña que la gente vote contra sus propios intereses.
No quiero nada. No quiero un trabajo. No quiero respeto. No quiero premios. Rechacé el National Institute of Arts and Letters en 1976 porque ya era socio de Diners.
El otro día vino un tipo de la BBC. Es raro conocer a un hombre mayor que te dice: “Te he leído toda mi vida”. Te da un escalofrío.
Dios ha sido expulsado. Y creo que sabe cuándo le toca una mano perdedora.
Antes escribía de una manera más fluida. Al quedarme sin contemporáneos, ya no puedo decir: “Bueno, a Fulano le va a gustar esto”. Ya no hay más Fulanos. Uno es su propio Fulano.
Todo el tiempo se escucha el lamento “¿Dónde están nuestros grandes escritores?”. A veces me pregunto: “¿Y dónde están los lectores?”.
Todo está mal en Wikipedia.
Mi respuesta a haber ido a un colegio pupilo es: cualquier cosa con tal de alejarme de mi madre. Era un monstruo.
Unos viejos compañeros de mi padre en West Point, un día, le preguntaron cómo yo había salido tan bien, cuál era el secreto de su crianza. El les respondió: “Nunca le di un consejo, y nunca lo pidió”. Nunca estuvimos de acuerdo en nada, pero tampoco peleamos ni una sola vez.
Todos los idiotas que conocía habían ido a la universidad. Yo no lo consideré necesario. Había visto los resultados.
Cuando era joven, fui deseado por otros hasta el cansancio. Hoy no me miro más al espejo.
Viví con Howard cincuenta años. Pero lo que tuvimos no fue un amor romántico, ni un amor apasionado. Y ciertamente no fue asexuado. Traten de explicarles eso a los maricas.
A determinada edad, hay que vivir cerca de un buen centro de atención médica. Eso, claro, si uno pretende seguir. Siempre existe la opción de no seguir, y a veces es la opción más noble.
La hipocondría aguda tiene sus goces.
Cuando uno se enfrenta a una enfermedad hereditaria, toma conciencia de que es parte de algo. No importa cuánto haya intentado ser uno mismo, uno terminará siendo como sus padres.
El patriotismo es algo tan enfermizo hoy como lo fue siempre. Estaba viendo el noticiero hace un rato: cubrían los problemas en Kosovo y mostraban a un grupo de personas quemando la bandera norteamericana. El presentador se quebró y se le inyectaron los ojos de sangre: “Me hace (solloza) sentir mal, cuando veo (solloza) una bandera americana ardiendo”. Y yo pensé: “Pedazo de pelotudo. ¿En qué se convirtieron los noticieros?”.
Cuando se postuló para el Senado la primera vez, los asesores de Hillary descubrieron que el grupo electoral que realmente la odiaba era el de los hombres blancos de mediana edad y alto poder adquisitivo. Ella lo entendió enseguida: “Les recuerdo a su primera mujer”, me dijo.
“Usted que conoció a todos... Jackie Kennedy, William Burroughs.” La gente siempre me formula esa frase exactamente al revés de como debería. ¿Por qué no decir la verdad? Toda esa gente me quiso conocer a mí. Porque si no, parece que me pasé la vida tratando de conocer personas. Conocí mucha gente, pero no podría decir que los conocí realmente.
La gente en mi posición termina leyendo sobre sí misma, lo quiera o no. Y en general, lo que dicen está mal. O demasiado simplificado.
Para un escritor, la memoria es todo. Pero después hay que ponerla a prueba: ¿cuán buena es? Aunque a esta altura, me da lo mismo. Es lo que es. Como decía Norman Mailer: es existencial. Se murió sin saber lo que esa palabra significaba.
Somos una nación de esclavos. La cobardía moral del norteamericano es notable. Todos están aterrados de que los consideren diferentes del resto.
Desháganse de la religión. No les hará ningún bien.
Como creían los griegos, si llegaras a conocerte, habrás penetrado tanto en el misterio humano como cualquiera podrá o necesitará.
Yo no fui como los demás. Lo que los demás hacían, yo estaba seguro de que no iba a hacerlo.
Estas frases de Vidal están tomadas de diversas entrevistas y de la sección Lo que sé, de la revista Esquire.
martes, 12 de junio de 2012
Teófilo Stevenson y Muhammad Ali, su pelea
viernes, 8 de junio de 2012
Junio, 2012
-¿Entonces es cierto que ya no reconoce a nadie? -Por la voz ya no reconoce. (Plinio Apuleyo Mendoza hablando de Gabriel García Márquez)
martes, 20 de septiembre de 2011
Dice cosas García Márquez
- Una cosa es una historia larga, y otra, una historia alargada.
- El final de un reportaje hay que escribirlo cuando vas por la mitad.
- El autor recuerda más cómo termina un artículo que cómo empieza.
- Es más fácil atrapar un conejo que un lector.
- Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad.
- Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre leyendo.
- No debemos obligar al lector a leer una frase de nuevo.
miércoles, 22 de junio de 2011
Tres recuerdos
domingo, 5 de junio de 2011
Cómo decir poesía Por Leonard Cohen

Por ejemplo la palabra “mariposa”. Para usar esta palabra no hace falta aligerar la voz, ni dotarla de pequeñas alas empolvadas, ni inventar un día soleado o un campo de narcisos, ni estar enamorado, ni estar enamorado de las mariposas. La palabra “mariposa” no es una mariposa de verdad. Está la palabra y está la mariposa. La gente tendrá todo el derecho a reírse de ti si confundes estos dos conceptos. No le des tanta importancia a la palabra. ¿Qué quieres transmitir, que amas a las mariposas con más perfección que nadie o que entiendes realmente su naturaleza? La palabra “mariposa” no es más que un dato. No te da pie a revolotear, elevarte, proteger las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad o interpretar de alguna forma a una mariposa. No representes las palabras. No representes nunca las palabras. No intentes nunca despegar del suelo cuando hables de volar, ni gires la cabeza y cierres los ojos cuando hables de la muerte. No me mires con ojos ardientes cuando hables del amor. Si quieres impresionarme al hablar del amor, métete la mano en el bolsillo o debajo del vestido y acaríciate. Si tu ambición y tu hambre de aplausos te han llevado a hablar del amor, debes aprender a hacerlo sin desacreditarte a ti mismo ni lo que dices.
martes, 3 de mayo de 2011
Ernesto Sábato por Horacio González

martes, 19 de abril de 2011
127 hours

Rabbit hole

sábado, 19 de marzo de 2011
El arrobamiento de tu lengua
Pescar en un río sin peces. Entender en la noche lo que se no se puede comprender en la mañana.
Iba a escribir: El Señor es mi Pastor. En su lugar escribo: El Señor es mi Pastor.
Iba a amarte, se ha hecho tarde, ha oscurecido y ya es peligroso transitar calles.
Mastico en soledad. Tengo conciencia del acto. Degluto: todo es mierda.
Pesco en un río sin peces. Entiendo que jamás vas a volver.
sábado, 5 de marzo de 2011
Se entregaban a actos extraños con animales
-“He despedazado víctimas humanas. Con los animales no me meto”, decía el hombre tras las rejas.
-¿Eso te hace mejor?, preguntaba yo.
-“¡Cállate, puta!”, gritaba ella, callada hasta entonces.
-Se van a podrir en la cárcel, decía yo.
-“El momento del crimen es una ola: a veces, regresa al mar antes de tocarte, a veces te derriba contra la arena”, decía él.
Yo pensaba en lo que habían hecho y escupía sobre el suelo.
jueves, 17 de febrero de 2011
Cuatro letras de canciones de Arcade Fire
En los suburbios yo, yo aprendí a manejar. Y tú me dijiste que jamás sobreviviríamos. Así que busca las llaves de tu madre y nos vamos. Tú siempre pareciste tan segura de que un día estaríamos luchando en una guerra suburbana. Tu parte del pueblo contra la mía. Te vi de pie en la orilla opuesta. Pero para el momento en que cayeron las primeras bombas ya estábamos aburridos. A veces no puedo creerlo, estábamos más allá del sentimiento, a veces no puedo creerlo. Estaba más allá del sentimiento, a veces no puedo creerlo. Estoy más allá del sentimiento otra vez. Los chicos quieren ser tan duros, pero en mis sueños seguimos gritando y corriendo por el patio. Cuando finalmente se vengan abajo todas las paredes que construyeron durante los ‘70, y finalmente se vengan abajo todas las casas que construyeron durante los ‘70. ¿No significó nada? ¿No significó nada? ¿No significó absolutamente nada? A veces no puedo creerlo, estábamos más allá del sentimiento, a veces no puedo creerlo. Estaba más allá del sentimiento e iba hacia la noche. Así que ¿puedes entender por qué quiero una hija mientras soy joven? Quiero tomarle la mano y mostrarle algo de la belleza antes de que todo este daño se haya hecho. Pero si es demasiado pedir, si es demasiado pedir, entonces envíenme un hijo. Bajo el puente de la autopista y en el estacionamiento seguimos esperando. Ya ha pasado así que saca tus pies del asfalto caliente y ponlos en la hierba, porque ya ha pasado, ya ha pasado. A veces no puedo creerlo, estábamos más allá del sentimiento, a veces no puedo creerlo. Estaba más allá del sentimiento otra vez. Estaba más allá del sentimiento. Estaba más allá del sentimiento. En mis sueños, seguimos gritando, seguimos gritando, seguimos gritando.
LAS AFUERAS II (MONTAÑAS MAS ALLA DE LAS MONTAÑAS)
Me oyeron cantar y me dijeron que parara. Deja esas cosas pretenciosas y marca en el reloj de entrada. En estos días siento que mi vida no tiene propósito alguno. Pero más tarde en la noche los sentimientos nadan hacia la superficie. Porque en la superficie brillan las luces de la ciudad y me están llamando. “¡Ven y encuentra a los que son como tú!” A veces me pregunto si el mundo es tan pequeño que jamás podremos escaparnos de las afueras. Viviendo en las afueras los centros comerciales muertos se alzan como montañas más allá de las montañas. Y no hay final a la vista. Necesito la oscuridad. ¡por favor, que alguien apague las luces...! Montamos nuestras bicicletas hasta el parque más cercano. Nos sentamos bajo las hamacas y nos besamos en las sombras. Tú protegiste mis ojos de las luces de la policía. Huimos de allí, pero sin saber por qué. Río negro, brillan las luces de tu ciudad. Nos están gritando: “¡No necesitamos personas como ustedes!”. A veces me pregunto si el mundo es tan pequeño que jamás podremos escaparnos de las afueras. Viviendo en las afueras los centros comerciales muertos se alzan como montañas más allá de las montañas. Y no hay final a la vista. Necesito la oscuridad. ¡por favor, que alguien apague las luces...! Me oyeron cantar y me dijeron que parara. Deja esas cosas pretenciosas y marca en el reloj de entrada. ¿Podremos alguna vez escaparnos de las afueras? Viviendo en las afueras los centros comerciales muertos se alzan como montañas más allá de las montañas. Y no hay final a la vista. Necesito la oscuridad. ¡por favor, que alguien apague las luces...! Necesito la oscuridad. ¡por favor, que alguien apague las luces...!
DEEP BLUE
Aquí, en mi tiempo y lugar, y aquí en mi propia piel, finalmente puedo comenzar. Dejé que el siglo me ignorara, bajo un cielo nocturno, el mañana no significa nada. Por entonces yo era apenas un chico, sintiéndome apenas vivo, cuando escuché una canción que salía del altavoz de un auto que pasaba. Le he estado rezando a una estrella muerta. La memoria se pierde pero casi puedo recordarme cantando... La, la, la, la, la... Contemplamos el fin del siglo comprimido en una pequeña pantalla. El colapso de una estrella muerta y podíamos ver que algo se acababa. ¿Dejaste ya de simular que vimos las señales en los suburbios? Jamás pudiste predecir que podía ver a través tuyo. Kasparov - Deep Blue, 1996. Tu mente te ha estado haciendo malas jugadas. El show terminó, haz una reverencia, vivimos en la sombra de... La, la, la, la, la... Hey, deja el teléfono celular por un rato. Hay algo salvaje en la noche. ¿Puedes oír cómo respira? Y, hey, deja la computadora portátil por un rato. Hay algo salvaje en la noche. Puedo sentirlo, me está dejando.
GUERRA SUBURBANA
Salgamos a dar una vuelta en auto esta noche para ver el pueblo de noche. No hay nada para hacer pero no me molesta cuando estoy contigo. Este pueblo es tan raro, lo edificaron para que cambie. Y mientras dormimos sabemos que las calles son reubicadas. Junto a mis viejos amigos, era tan diferente entonces. Antes de que comenzara tu guerra contra los suburbios. Antes de que comenzara. Ahora la música nos divide en tribus. Dejaste crecer tu pelo, así que yo dejé crecer el mío. Tú dijiste que el pasado no descansaría hasta que saltásemos sobre la cerca y la dejáramos atrás. Con mis amigos. Puedo recordar cuando te cortaste el pelo. Nunca volví a verte. Las ciudades en las que vivimos ahora podrían ser estrellas distantes y te busco a ti en cada auto que pasa. La noche es tan larga... Sí, la noche es tan larga. He estado viviendo en las sombras de tu canción. Viviendo en las sombras de tu canción. En los suburbios yo, yo aprendí a manejar. Y tú me dijiste que jamás sobreviviríamos. Así que busca las llaves de tu madre y nos vamos. Pero tú iniciaste una guerra que no podíamos ganar. Se la pasan borrando las calles en las que crecimos. Ahora la música nos divide en tribus. Tú escogiste tu bando. Yo escogí el mío. Todos mis amigos ya no me reconocen. Todos mis amigos ven a través mío. Todos mis viejos amigos ya no me reconocen. Todos mis viejos amigos ya no me reconocen. Todos mis viejos amigos esperan.
miércoles, 16 de febrero de 2011
El hombre que salió de la torta
El fascismo se teñía de culto y soñaba con las grandes edificaciones. El fascismo se vestía de negro y hacía suspirar a hombres y mujeres. El fascismo se maquillaba de destino y abría y derribaba puertas.
El comunismo fue el hombre que salió de la torta y de repente se dio cuenta de que lo habían engañado.


