El 5 de septiembre pasado, dos estudiantes que habían decidido pasar el día en un complejo deportivo de Uppsala (a unos 70 km al norte de Estocolmo) fueron invitadas a abandonar la piscina porque no llevaban la parte de arriba del bikini. Ragnhild Karlsson, de 22 años, y Kristin Karlsson, de 21, se indignaron. "Si las mujeres están obligadas a taparse el pecho, no deberían hacer lo mismo los hombres?" Para ellas, la respuesta era evidente, así que ese mismo día, enviaron una carta reclamando el mismo trato para hombres y mujeres. Y poco después, crearon una red de protesta y un blog cuyo lema "Sólo son pechos" ha suscitado numerosos comentarios y más de un titular en medios de comunicación locales y agencias internacionales. Ante el revuelo causado, la portavoz del complejo deportivo, Inger Grotteblad, se apresuró a explicar que hay tres razones por las cuales la gente tiene que tapar su torso en la piscina. "En primer lugar, por una cuestión de seguridad. En segundo lugar, por la higiene. Y lo más importante, para respetar las formas y costumbres existentes." Luego añadió que "el centro tiene usuarios de procedencia muy diversa que hay que respetar" y se mostró dispuesta a iniciar un debate sobre la cuestión. Mientras, en los foros de internet, los más sutiles se preguntan "cuáles son las cuestiones de higiene a las que se refiere la portavoz del complejo". Y otros argumentan que "los hombres deberían poder ir enseñando el pene, porque después de todo "sólo es un pene".
Vano intento por cantar en español el mejor verso de Dylan: “The ghost of electricity howls in the bones of her face” (“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su rostro”), periodismo de escritorio, caspa narrativa, literatura para leer en los paraderos, radio pirata & portátil, discos rayados, consejos para llegar a La Nada, comentarios varios, digresiones en orden alfabético, abrazos, besos; el último que salga, que cierre la puerta y apague la luz.
martes, 20 de noviembre de 2007
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