La artista colombiana Doris Salcedo expondrá en la Tate Modern de Londres. Fue invitada a presentar una obra especialmente comisionada para el Turbina Hall, un espacio de 155 metros por 35, con una altura suficiente para albergar las turbinas que una vez funcionaron allí. Cuando le ofrecieron la posibilidad de exponer, pensó que no quería hacerlo porque no le gustaba el espacio: "tenía mucha carga y demasiadas historias: planta generadora de electricidad, edificio modernista, sitio capitalista. Y fue construido en 1947 en una época de doloroso cambio en la Gran Bretaña, cuando muchísimos trabajadores inmigrantes fueron traídos y se continuó de esa forma con las relaciones coloniales de amo/sirviente". Pero fue a conocer el sitio y le impresionó el espacio.
"En Europa tienen todas estas columnas y arcos que conmemoran triunfos pero a mí me interesan más -¿cómo decirlo?- los derrotados. En el país de donde yo vengo tenemos ruinas, no solamente de edificios, sino vidas que han sido arruinadas. Odio la alta cultura de Europa, que se utiliza como una forma de racismo. Esta alta cultura está supuestamente amenazada ahora por burdos inmigrantes, pero se construyó con el trabajo de ¿quiénes?", dice.
Vano intento por cantar en español el mejor verso de Dylan: “The ghost of electricity howls in the bones of her face” (“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su rostro”), periodismo de escritorio, caspa narrativa, literatura para leer en los paraderos, radio pirata & portátil, discos rayados, consejos para llegar a La Nada, comentarios varios, digresiones en orden alfabético, abrazos, besos; el último que salga, que cierre la puerta y apague la luz.
viernes, 5 de octubre de 2007
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