El aviso apareció publicado el martes de la semana pasada, apenas se supo de la muerte del actor Heath Ledger. Lo firma la Iglesia Bautista de Westboro y dice: “Murió la estrella de Secreto en la montaña. WBC boicoteará su funeral”. Y prosigue: “Sí, la WBC boicoteará el funeral de este pervertido, en protesta religiosa y advertencia: no se engañen. A Dios no se lo burla. Heath Ledger creía que era divertido desafiar a Dios Todopoderoso y Su Palabra. Que se sepa: Dios odia a las maricas y a quienes los apoyan. Ergo, Dios odia el sórdido, ridículo balde de mugre sazonada con vómito conocido como Secreto en la montaña, y odia a todas las personas que hayan estado relacionadas de la manera que fuere con él”. En su tercero y encendido párrafo, concluye: “Ahora, Heath Ledger está en el infierno, y ha comenzado a cumplir su sentencia eterna allí; más allá de lo cual, nada acerca de Heath Ledger es relevante o consecuente”.
Vano intento por cantar en español el mejor verso de Dylan: “The ghost of electricity howls in the bones of her face” (“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su rostro”), periodismo de escritorio, caspa narrativa, literatura para leer en los paraderos, radio pirata & portátil, discos rayados, consejos para llegar a La Nada, comentarios varios, digresiones en orden alfabético, abrazos, besos; el último que salga, que cierre la puerta y apague la luz.
domingo, 3 de febrero de 2008
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