Quién iba a imaginar que una guerrilla que comenzó su lucha armada asumiendo la voz de muchos campesinos sin tierra que apoyaron el levantamiento de Marquetalia en 1964 iba a terminar batiendo récords macabros en los albores del siglo XXI: sus secuestrados son los seres humanos que más tiempo han durado en cautiverio en el mundo y los hijos que engendra terminan como Emmanuel: sin hogar, sin memoria, despojados de todo afecto. Con una guerrilla así, como diría Coetzee, hasta los anarquistas se vuelven pesimistas.
Vano intento por cantar en español el mejor verso de Dylan: “The ghost of electricity howls in the bones of her face” (“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su rostro”), periodismo de escritorio, caspa narrativa, literatura para leer en los paraderos, radio pirata & portátil, discos rayados, consejos para llegar a La Nada, comentarios varios, digresiones en orden alfabético, abrazos, besos; el último que salga, que cierre la puerta y apague la luz.
domingo, 6 de enero de 2008
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